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Delivery y take away: cómo integrarlo en tu restaurante
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Delivery y take away: cómo integrarlo en tu restaurante

Equipo FactuTPV11 min de lectura
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Delivery y take away: dos canales que ya no son opcionales

El delivery y take away han pasado de ser un extra a formar parte del día a día de casi cualquier restaurante, bar o cafetería. Cada vez más clientes dan por hecho que pueden pedir tu comida a domicilio o recogerla para llevar, y un negocio que no ofrece esa opción deja ventas sobre la mesa, sobre todo entre semana y en las horas más flojas.

Conviene distinguir los dos canales, porque no son lo mismo. El take away (comida para llevar) es el cliente que pide y recoge en tu local para consumir fuera: ni ocupa mesa ni te cuesta reparto. El delivery (comida a domicilio) es el pedido que llega hasta la puerta del cliente, ya sea con tu propio repartidor o a través de una plataforma. Los dos amplían tu aforo real más allá de las mesas que tienes, y por eso son una palanca de ventas tan interesante.

La buena noticia es que montar ambos canales hoy es más sencillo de lo que parece, y no tiene por qué convertir tu cocina en un caos. La clave está en que todo —el pedido, la comanda, el cobro y el ticket— pase por el mismo sitio: tu TPV de hostelería. En esta guía vemos cómo elegir entre canal propio y plataformas, cómo encajar la comida para llevar y a domicilio en tu operativa sin descuadres, y qué tener en cuenta con el IVA y el ticket.

Canal propio o plataformas: ¿por dónde vendo?

La primera decisión es por dónde vas a vender: con tu canal propio (tu web, tu teléfono, un QR) o a través de plataformas de delivery como Glovo, Uber Eats o Just Eat. No es una elección excluyente —de hecho, lo habitual es combinarlas—, pero conviene entender qué te aporta cada una.

Las plataformas te ponen delante de miles de usuarios que ya están buscando dónde pedir, sin que tengas que hacer marketing ni gestionar el reparto: ellas ponen la visibilidad y los repartidores. A cambio, cobran una comisión por pedido que depende de la plataforma y del acuerdo que tengas con ella, se quedan con los datos del cliente y compites en un listado con muchos otros restaurantes. Son ideales para captar clientes nuevos y para arrancar sin apenas inversión.

Tu canal propio, en cambio, no te cuesta comisión por pedido (solo la pasarela de pago), los datos del cliente son tuyos —lo que te permite fidelizar— y controlas toda la experiencia: la carta, la marca y el trato. La contrapartida es que la visibilidad la tienes que generar tú. Por eso la estrategia más rentable para la mayoría es usar las plataformas para darse a conocer y, poco a poco, llevar a los clientes a tu canal propio para las siguientes veces.

Sea cual sea el canal, el objetivo es el mismo: que el pedido entre limpio en tu cocina. Si además ofreces la carta en el propio local con un código QR, el cliente se acostumbra a pedir desde el móvil y el salto al take away y al delivery propio resulta mucho más natural.

Comparación entre vender delivery por tu canal propio o por plataformas como Glovo, Uber Eats y Just Eat en cinco puntos: comisión por pedido (solo pasarela frente a comisión según la plataforma y el acuerdo), datos del cliente (tuyos frente a de la plataforma), alcance y visibilidad, tu marca y control de la experiencia
Canal propio o plataformas: las plataformas captan clientes; tu canal propio te deja fidelizar sin comisión por pedido.

Cómo integrar el delivery en tu operativa, paso a paso

Montar el delivery no va solo de aceptar pedidos: va de que la cocina no se colapse cuando entran a la vez los de sala y los de fuera. El flujo, simplificado, tiene cuatro pasos: pedido, comanda, preparación y packaging, y recogida o reparto.

  1. Pedido. Entra por tu web, un QR en mesa, una plataforma o el teléfono. Lo importante es que caiga en un único sitio y no en cuatro pantallas distintas.
  2. Comanda en cocina. El pedido salta directo a la pantalla de cocina (KDS), sin tickets de papel que se pierden ni voces cruzadas entre sala y fogones. Cada pedido lleva su canal y su hora.
  3. Preparación y packaging. Se cocina y, muy importante, se empaqueta pensando en que la comida viaje: que llegue caliente, entera y presentable.
  4. Recogida o reparto. El cliente lo recoge en el local (take away) o sale a domicilio con tu repartidor o con el de la plataforma.

El punto crítico es el segundo. Si cada plataforma te obliga a mirar su propia tablet, acabas con tres o cuatro aparatos pitando a la vez y con la cocina descoordinada. Por eso lo ideal es que todos los canales entren en el mismo sistema: igual que gestionas la comanda del QR en mesa, el delivery debería aparecer en el mismo flujo de comandas. Así la cocina trabaja con una sola cola de pedidos, ordenada por hora, sin importar de dónde venga cada uno.

Flujo del delivery en cuatro pasos: 1 pedido (web, QR, plataforma o teléfono), 2 comanda en la pantalla de cocina o KDS, 3 preparación y packaging para que la comida llegue caliente y entera, y 4 recogida en take away o reparto a domicilio. Todo entra por el mismo TPV, con un solo flujo de comandas y un único cierre de caja conforme a VeriFactu
Del pedido al reparto: cuando todos los canales entran en el mismo TPV, la cocina trabaja con una sola cola de comandas.

Que todo pase por el mismo TPV (y no por cuatro tablets)

La diferencia entre un delivery que funciona y uno que te amarga el servicio suele estar aquí: en si los canales están integrados en tu TPV o van cada uno por su lado. Cuando el pedido de la plataforma, el del QR en mesa y el del teléfono entran todos en el mismo sistema, la cocina ve una única lista, el cobro queda registrado y el cierre de caja es uno solo al final del día.

Cuando no lo están, aparece el clásico "caos de tablets": un aparato por plataforma, comandas apuntadas a mano, importes que hay que teclear y un descuadre asegurado a final de jornada, cuando toca cuadrar lo del TPV con lo de cada app. Además, gestionar la carta por separado en cada sitio multiplica el trabajo y los errores: cambias un precio o quitas un plato agotado y tienes que hacerlo en cuatro lugares distintos.

Ten en cuenta también que el delivery y el take away no sustituyen a la sala: conviven con ella. En plena hora punta, la cocina tiene que sacar los pedidos de las mesas y los de fuera sin que ninguno se quede atrás. Tener la gestión de mesas y el delivery en el mismo TPV ayuda a priorizar y a que el equipo sepa, de un vistazo, qué sale a sala y qué va a la bolsa de reparto.

El IVA y el ticket: qué cambia al vender fuera del local

Una duda muy habitual es si vender para llevar o a domicilio cambia el IVA que aplicas. La respuesta, para tranquilidad de la mayoría, es que no. Los servicios de hostelería y restauración —incluida la comida preparada para llevar y el delivery— tributan al tipo reducido del 10% de IVA. Es decir, un menú que sirves en mesa y ese mismo menú que el cliente se lleva o recibe en casa llevan el mismo tipo, porque en ambos casos hay elaboración propia.

Conviene matizarlo, eso sí: lo que tributa al 10% es la comida elaborada y lista para consumir. La venta de alimentos sin preparar (por ejemplo, productos envasados de tienda) sigue su propio tipo de IVA, que puede ser distinto. Si tu negocio es un restaurante, un bar o una cafetería y lo que envías es comida hecha por ti, el 10% es tu referencia. Puedes consultar el detalle en el manual de IVA de la Agencia Tributaria.

El otro punto clave es el ticket. Da igual por qué canal llegue el pedido —sala, take away, tu web o una plataforma—: la venta es tuya y el ticket o la factura salen igual, conforme a VeriFactu. Que el reparto lo haga un rider de una plataforma no cambia quién emite el ticket: lo emites tú, con tu TPV. Por eso importa que todos los canales pasen por el mismo sistema, para que ninguna venta se quede sin su justificante y sin registrar.

Sobre las comisiones de las plataformas, no hay un porcentaje único: cada una tiene sus tarifas y dependen del acuerdo que firmes. Lo sensato es hacer números con tu ticket medio y tu volumen antes de decidir cuánto peso das a cada canal, y recordar que ese coste va aparte del IVA: la comisión es un gasto tuyo, no algo que traslades al cliente en el tipo impositivo.

Packaging y errores que te cuestan pedidos

Con la operativa y la parte fiscal claras, el éxito del delivery se juega en los detalles. Estos son los que más se repiten y más caros salen:

  • El packaging es parte del plato. Un envase que aguanta el calor, no se vuelca y no deja que se empape la comida marca la diferencia entre un cliente que repite y una reseña de una estrella. Prueba tus platos "de viaje" antes de ponerlos a domicilio.
  • No toda tu carta viaja bien. Hay platos que llegan perfectos y otros que se destrozan por el camino. Monta una carta de delivery con lo que aguanta el traslado, aunque sea más corta que la de sala.
  • Cuida los tiempos. En delivery, el cliente cuenta los minutos. Da plazos realistas y no aceptes más pedidos de los que la cocina puede sacar sin hundir el servicio de sala.
  • Define tu radio de reparto. Si reparte tu propio equipo, ajusta la zona para que la comida llegue en condiciones. Repartir demasiado lejos suele salir caro y con la comida fría.
  • Revisa el pedido antes de cerrar la bolsa. Un cubierto, una salsa o una bebida que falta es un cliente descontento. Un último repaso evita la mayoría de las quejas.

Y una recomendación de fondo: empieza poco a poco. Es mejor arrancar con un canal y unos pocos platos que funcionen bien que abrir todo a la vez y no dar abasto. Cuando el flujo esté engrasado, vas ampliando canales y carta con cabeza.

Monta tu delivery sin descuadres

En resumen: el delivery y el take away amplían tu negocio más allá de las mesas, y montarlos bien es sobre todo una cuestión de operativa. Decide por dónde vendes (plataformas para captar, canal propio para fidelizar), haz que todos los pedidos entren en el mismo TPV, cuida el packaging y recuerda que la comida preparada tributa al 10% de IVA y que el ticket sale conforme a VeriFactu sea cual sea el canal.

Con septiembre y la vuelta a la rutina, muchos clientes vuelven a pedir a casa o a la oficina: es un buen momento para dejar tu delivery bien montado antes de que llegue el pico de otoño.

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Con FactuTPV gestionas sala, barra, recogida y reparto desde un mismo sitio: los pedidos entran en un único flujo de comandas, el cobro queda registrado y el ticket sale conforme a VeriFactu, venga del canal que venga. Y el software no te cobra comisiones por venta.

  • Un solo flujo de comandas y un único cierre de caja para todos los canales.
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  • 14 días de prueba gratis sin tarjeta y planes desde 12,99 €/mes (anual, +IVA), sin comisiones por venta ni permanencia.

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Preguntas frecuentes

¿La comida para llevar y el delivery tienen el mismo IVA que en el restaurante?

Sí. Los servicios de hostelería y restauración, incluida la comida preparada para llevar y a domicilio, tributan al tipo reducido del 10% de IVA, porque hay elaboración propia. Lo que sigue su propio tipo es la venta de alimentos sin preparar (por ejemplo, productos envasados de tienda), que puede ser distinto. Si envías comida hecha por ti, tu referencia es el 10%.

¿Es mejor vender por mi web o por plataformas como Glovo o Uber Eats?

No es excluyente y lo habitual es combinarlas. Las plataformas te dan visibilidad y repartidores a cambio de una comisión por pedido y de quedarse los datos del cliente; tu canal propio no cobra comisión (solo la pasarela), los datos son tuyos y controlas la experiencia, pero la visibilidad la generas tú. Lo más rentable suele ser captar con las plataformas y fidelizar con tu canal propio.

¿Cuánto cobran de comisión las plataformas de delivery?

No hay un porcentaje único: cada plataforma tiene sus tarifas y dependen del acuerdo que firmes y de tu volumen. Antes de decidir cuánto peso das a cada canal, haz números con tu ticket medio y tus pedidos reales. Recuerda que esa comisión es un gasto tuyo que va aparte del IVA: no se traslada al cliente cambiando el tipo impositivo.

¿Quién emite el ticket cuando el pedido llega por una plataforma?

Lo emites tú. La venta es de tu restaurante y el ticket o la factura salen desde tu TPV conforme a VeriFactu, igual que en sala o en take away. Que el reparto lo haga un rider de una plataforma no cambia quién es el vendedor. Por eso conviene que todos los canales pasen por el mismo sistema, para que ninguna venta se quede sin registrar ni sin justificante.

¿Cómo evito el caos de tener una tablet por cada plataforma?

Integrando todos los canales en el mismo TPV. Cuando los pedidos de sala, del QR en mesa, del teléfono y de las plataformas entran en un único flujo de comandas, la cocina ve una sola lista ordenada por hora y haces un único cierre de caja al final del día. Así evitas teclear importes a mano, descuadres y comandas perdidas entre varios aparatos.

¿Qué necesito para empezar con el delivery en mi restaurante?

Un TPV que centralice los pedidos de todos los canales, una carta de delivery con platos que aguanten el traslado, buen packaging y decidir si vas por canal propio, por plataformas o por ambos. Empieza poco a poco: mejor un canal y unos pocos platos que funcionen bien que abrirlo todo a la vez. Cuando el flujo esté engrasado, amplías canales y carta.

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