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Devoluciones y cambios en el TPV: cómo gestionarlos
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Devoluciones y cambios en el TPV: cómo gestionarlos

Equipo FactuTPV11 min de lectura
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Devoluciones y cambios en el TPV: lo que obliga la ley y lo que decides tú

Tarde o temprano pasa: un cliente vuelve al mostrador con una compra y quiere devolverla o cambiarla. Y ahí surge la duda de siempre. ¿Estás obligado a aceptarla? ¿Le devuelves el dinero o le das un vale? ¿Qué documento emites? Gestionar bien las devoluciones y cambios es parte del día a día de cualquier comercio, y hacerlo con criterio te ahorra discusiones en la caja y sustos con Hacienda.

La clave es entender que no todas las devoluciones son iguales. Unas te obligan por ley; otras dependen de la política que decidas tú. Confundirlas es el error más común: ni tienes que aceptar todo lo que te pidan, ni puedes negarte cuando la ley ampara al cliente. En esta guía separamos las dos cosas y te enseñamos a resolver cada caso desde el TPV, con la factura correcta.

En resumen, hay dos supuestos en los que la devolución es obligatoria: cuando el producto es defectuoso (entra la garantía legal) y cuando la compra se hizo online o a distancia (entra el derecho de desistimiento). Fuera de ahí, admitir un cambio o una devolución por simple cambio de opinión en tu tienda es voluntario: es tu política comercial. El siguiente esquema lo resume de un vistazo, y en los apartados siguientes lo desarrollamos.

Comparativa entre devoluciones obligatorias por ley y voluntarias: por ley es obligatorio devolver o reparar un producto defectuoso bajo la garantía legal de conformidad de 3 años y admitir el desistimiento de 14 días naturales en las compras online o a distancia; en la tienda física, el cambio o la devolución por cambio de opinión es voluntario, es la política del comercio, que debe informarse de forma clara y cumplirse si se anuncia, y el ticket o la factura sirven de prueba de compra
Cuándo la devolución es obligatoria por ley y cuándo depende de tu política comercial.

La garantía legal de conformidad: 3 años para productos defectuosos

La garantía legal de conformidad es la protección que tiene el comprador cuando el producto viene defectuoso, se estropea antes de tiempo o no se corresponde con lo que se anunció. No es un favor tuyo ni la «garantía de la marca»: es una obligación del vendedor recogida en la ley de consumidores, el Real Decreto Legislativo 1/2007.

¿Cuánto dura? Tres años. Desde el 1 de enero de 2022, la Ley 4/2022 amplió la garantía de los bienes de dos a tres años (para los contenidos y servicios digitales el plazo es de dos años). Es decir, cualquier producto físico que hayas vendido a partir de esa fecha está cubierto durante tres años frente a defectos de fábrica o faltas de conformidad.

Cuando un producto no es conforme, el cliente puede reclamar, por este orden y según el caso: la reparación o la sustitución del producto; y si eso no resuelve el problema, una rebaja del precio o la resolución del contrato, es decir, devolver el producto y recuperar el dinero. No tienes que dar el efectivo a la primera de cambio: primero se intenta arreglar o sustituir, y solo si no funciona se llega a la devolución del importe.

Hay un matiz que juega a favor del cliente: durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en el momento de la entrega, de modo que sería el vendedor quien tendría que demostrar lo contrario si quiere negarse. En el tercer año esa presunción decae y la carga de la prueba cambia. Por eso los defectos que aparecen pronto son casi siempre responsabilidad del vendedor.

Para todo esto, el ticket o la factura son la prueba de compra: acreditan qué se vendió, cuándo y por cuánto. De ahí que sea tan útil poder localizar cualquier venta en tu sistema aunque el cliente haya perdido el papel, algo que un buen TPV resuelve buscando por fecha, importe o tarjeta.

El derecho de desistimiento: 14 días en las compras a distancia

El derecho de desistimiento es lo que mucha gente conoce como «los 14 días para devolver sin dar explicaciones». Y es cierto, pero con una condición que se olvida constantemente: solo existe en las ventas a distancia y fuera del establecimiento. Es decir, en compras por internet, por teléfono o cuando vendes fuera de tu local (a domicilio, en una feria o en la puerta del cliente).

En esos casos, el consumidor dispone de un plazo mínimo de 14 días naturales para desistir del contrato sin necesidad de justificar el motivo y sin penalización alguna. El plazo cuenta días naturales —incluidos sábados, domingos y festivos— y empieza, en la compra de bienes, desde que el cliente recibe el producto. Si el comercio no informó de este derecho, el plazo se puede prolongar mucho más.

¿Y en la tienda física? Aquí está la confusión más extendida. En una compra presencial, en la que el cliente ha visto y ha podido examinar el producto antes de pagar, no existe derecho de desistimiento. La ley no te obliga a admitir una devolución solo porque el cliente se haya arrepentido, haya visto el mismo artículo más barato en otro sitio o no le convenza el color al llegar a casa. Eso ya entra en el terreno de tu política comercial, que vemos en el siguiente apartado.

Conviene recordar, además, que hay productos excluidos del desistimiento incluso en las compras online: los bienes personalizados o hechos a medida, los precintados que no se pueden devolver por razones de higiene una vez abiertos, o los periódicos y las grabaciones desprecintadas, entre otros. Y no confundas los dos supuestos: en un desistimiento el cliente devuelve algo que está perfecto porque cambió de idea; en la garantía, devuelve algo que falla.

Cambios y devoluciones voluntarios: tu política de tienda

Fuera de la garantía y del desistimiento, las devoluciones y cambios en tu tienda son voluntarios: los ofreces porque quieres, como argumento comercial. Muchos comercios lo hacen —«te lo cambiamos en 30 días»— porque genera confianza y ayuda a cerrar la venta. Pero, al ser una decisión tuya, tú pones las reglas... con un límite importante.

Si anuncias una política de devoluciones, estás obligado a cumplirla. Un cartel que diga «devoluciones en 15 días con ticket» o esa misma condición publicada en tu web se convierten en un compromiso exigible. No puedes anunciar 30 días y luego negarte el día 20. Por eso conviene que tu política sea clara, realista y bien comunicada: en el ticket, en un cartel visible junto a la caja y en tu ficha de tienda.

Una buena política de devoluciones voluntarias suele fijar cuatro cosas:

  • El plazo: por ejemplo, 15 o 30 días desde la fecha de compra.
  • La condición del producto: sin usar, con su etiqueta y su embalaje original.
  • La prueba de compra: ticket o factura para poder localizar la venta.
  • La forma de reembolso: aquí puedes elegir. En una devolución voluntaria es perfectamente válido entregar un vale o cambiar por otro producto en lugar de devolver el dinero, siempre que lo hayas informado de antemano.

Esta última parte marca la gran diferencia con los casos obligatorios: cuando la devolución la impone la ley (garantía o desistimiento), el cliente tiene derecho a recuperar su dinero por el mismo medio de pago con el que pagó. El vale, por tanto, solo es una alternativa que puedes ofrecer en las devoluciones voluntarias, nunca cuando la devolución es un derecho del consumidor.

Cómo se gestiona una devolución en el TPV, paso a paso

Sea cual sea el motivo, una devolución bien hecha en el TPV sigue siempre los mismos pasos. La ventaja frente a hacerlo «a mano» es que el sistema deja rastro de todo: no descuadra la caja, no pierde el control del stock y no te obliga a calcular a ojo el IVA que devuelves. El esquema de abajo lo resume, y debajo lo explicamos paso a paso.

Así se gestiona una devolución en un TPV moderno:

  1. Localiza la venta original. Buscas el ticket o la factura por número, fecha, importe o incluso por la tarjeta con la que se pagó. Es la prueba de compra y el punto de partida de toda la operación.
  2. Elige devolución total o parcial. Puedes devolver la venta entera o solo algunas líneas o unidades (por ejemplo, dos camisetas de las cinco que se llevó). El TPV recalcula el importe y la parte de IVA que corresponde a lo devuelto.
  3. Haz el reembolso. Devuelves el importe por el mismo método de pago (tarjeta, efectivo, Bizum) o, si es una devolución voluntaria y tu política lo permite, emites un vale.
  4. El sistema genera la factura rectificativa y actualiza el stock —el producto vuelve al inventario— y el saldo de caja. No tienes que anotar nada aparte ni acordarte de rehacer números.

Ese rastro es justo lo que después te permite cerrar la jornada sin sorpresas: cuando hagas el arqueo de caja, las devoluciones ya están descontadas y el efectivo cuadra con lo que dice el sistema. Gestionar las devoluciones con tique manual y una hoja de cálculo aparte es, casi siempre, la receta para los descuadres a final del día.

Flujo de una devolución en el TPV en cuatro pasos: primero localizar la venta buscando el ticket o la factura original como prueba de compra; segundo elegir devolución total o parcial de la venta; tercero hacer el reembolso al método de pago original (tarjeta, efectivo o Bizum) o entregar un vale; y cuarto, el TPV genera la factura rectificativa encadenada con VeriFactu y actualiza la caja y el stock automáticamente
Los cuatro pasos de una devolución en el TPV, del ticket a la factura rectificativa.

La factura rectificativa: qué pasa en tu contabilidad y con VeriFactu

Cuando devuelves dinero, no basta con sacarlo del cajón y entregárselo al cliente: fiscalmente tienes que documentar esa devolución. Y el documento correcto no es «anular» la factura original —eso no se puede hacer sin más—, sino emitir una factura rectificativa.

La factura rectificativa es la que corrige o revierte, total o parcialmente, una factura ya emitida. En una devolución refleja el importe que devuelves y la cuota de IVA que dejas de repercutir, enlazando siempre con la factura original a la que rectifica. La venta original no desaparece de tu contabilidad: permanece, y la rectificativa la corrige. Así, tu libro de IVA y tus ingresos siguen reflejando la realidad de lo ocurrido.

Aquí es donde entra VeriFactu. El sistema antifraude, regulado por el Real Decreto 1007/2023, obliga a que el software de facturación encadene cada registro con el anterior mediante una huella, de modo que nada se pueda alterar después sin que se note. Una factura rectificativa por devolución no es ninguna excepción: se genera como un registro más, queda encadenada en la cadena de VeriFactu y con su propia huella. La trazabilidad de la devolución es, por tanto, completa y verificable.

La buena noticia para ti es que nada de esto tienes que calcularlo a mano. Un TPV que cumpla el reglamento genera la rectificativa, calcula el IVA a devolver y la encadena de forma automática en cuanto registras la devolución. Tu trabajo se queda en el mostrador —atender al cliente y resolver el cambio—; el papeleo fiscal lo pone el sistema por ti.

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Recapitulando: distingue siempre si la devolución es obligatoria (producto defectuoso, con garantía de tres años; o compra online, con desistimiento de 14 días) o voluntaria (tu política en tienda física). En los casos obligatorios, el cliente recupera su dinero por el mismo medio de pago; en los voluntarios, puedes ofrecer un vale si lo has informado. Y en todos, la operación se documenta con una factura rectificativa que, con VeriFactu, queda encadenada. Si tienes claro esto, el resto lo hace el TPV.

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Con FactuTPV localizas la venta original, haces la devolución total o parcial, eliges reembolso al método de pago original o vale, y el sistema genera la factura rectificativa encadenada con VeriFactu y ajusta la caja y el stock. Todo desde el mismo punto de venta, sin cuentas a mano.

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Preguntas frecuentes

¿Estoy obligado a aceptar una devolución si el cliente cambia de opinión?

En una tienda física, no. No existe un derecho legal de devolución por simple cambio de opinión: solo es obligatorio si el producto es defectuoso (garantía legal) o si la compra fue online o a distancia (desistimiento de 14 días). En tienda, admitir cambios o devoluciones voluntarias es tu política comercial; eso sí, si la anuncias, debes cumplirla.

¿Cuánto dura la garantía legal de un producto?

Tres años para los bienes comprados desde el 1 de enero de 2022, tras la ampliación introducida por la Ley 4/2022 (antes eran dos años). Para los contenidos y servicios digitales el plazo es de dos años. La garantía cubre las faltas de conformidad y el cliente puede pedir reparación, sustitución, rebaja del precio o resolución del contrato.

¿Qué es el derecho de desistimiento y cuándo se aplica?

Es el derecho del consumidor a devolver una compra en un plazo mínimo de 14 días naturales sin dar ninguna explicación. Solo existe en las ventas a distancia (online, por teléfono) y fuera de establecimiento. No se aplica a las compras hechas en una tienda física, donde el cliente ha podido examinar el producto antes de pagar.

¿Necesita el cliente el ticket para poder devolver?

El ticket o la factura son la prueba de compra: acreditan qué se compró, cuándo y por cuánto. Aun así, con un TPV moderno y VeriFactu puedes localizar la venta aunque el cliente no traiga el ticket, buscándola por fecha, importe o el medio de pago utilizado. En las devoluciones voluntarias, puedes exigir el ticket como condición de tu política.

¿Cómo se refleja una devolución en la factura?

Mediante una factura rectificativa, que corrige total o parcialmente la factura original y refleja el importe devuelto y el IVA que dejas de repercutir. La venta original no se borra: queda en la contabilidad y la rectificativa la corrige. Con VeriFactu, esa rectificativa se genera encadenada y con su huella, de forma verificable.

¿Puedo devolver el importe como un vale en lugar de en efectivo?

Depende del tipo de devolución. En las voluntarias (cambio de opinión en tienda) tú decides: puedes dar un vale o un cambio de producto siempre que lo hayas informado antes. En cambio, cuando la devolución es obligatoria por garantía o por desistimiento, el cliente tiene derecho a recuperar el dinero por el mismo medio de pago con el que pagó.

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