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Cierre de ejercicio: checklist para pymes y autónomos
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Cierre de ejercicio: checklist para pymes y autónomos

Equipo FactuTPV19 min de lectura
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Qué es el cierre de ejercicio y por qué se empieza en noviembre

El cierre de ejercicio es el conjunto de tareas contables y fiscales con las que un negocio da por terminado su año económico: comprobar que todo lo ocurrido está registrado, ajustar las cuentas para que reflejen la situación real a fecha de corte y preparar las declaraciones que hay que presentar después. En la inmensa mayoría de pymes y autónomos el ejercicio coincide con el año natural, así que la foto se hace a 31 de diciembre y el trabajo se reparte entre noviembre y julio del año siguiente.

La confusión más habitual es pensar que el cierre es "lo que hace el asesor en enero". Tu asesor puede calcular amortizaciones, cuadrar el IVA y presentar los modelos, pero no puede contar tu almacén, no sabe qué factura de un proveedor se quedó en un cajón y no puede decidir por ti si te interesa adelantar una compra a diciembre. Esa parte es tuya, y buena parte tiene fecha de caducidad: el 31 de diciembre.

Por eso conviene tratarlo como un proyecto de tres meses con cuatro fases, no como una tarde de enero. Empezar en noviembre te da margen para reclamar las facturas que faltan, cuadrar el banco sin prisa y llegar al 31 de diciembre solo con lo que hay que hacer ese día: contar.

La idea clave

El cierre no se hace el 31 de diciembre: se prepara en noviembre, se decide en diciembre, se cuenta el 31 y se formaliza en enero. Lo que no hayas decidido antes del 1 de enero ya no se puede cambiar.

A lo largo de esta guía verás el checklist completo de cada fase, la tabla con los plazos de presentación y los errores que más dinero cuestan. Si además quieres entender qué indicadores mirar cuando tengas los números cerrados, te será útil la guía de KPIs de un pequeño negocio.

Esquema de las cuatro fases del cierre de ejercicio: noviembre para ordenar, diciembre para decidir, 31 de diciembre para contar y enero para cerrar y declarar
Las cuatro fases del cierre de ejercicio y las tareas de cada una.

Fase 1 (noviembre): ordena lo que ya tienes

En noviembre no se decide casi nada: se ordena. El objetivo de esta fase es llegar a diciembre sabiendo que no falta ningún documento y que los saldos son de fiar. Son cinco frentes.

Conciliación bancaria. Coge el extracto de cada cuenta y cuadra movimiento a movimiento contra tu contabilidad. Las diferencias casi siempre son las mismas: cobros que entraron pero nunca se aplicaron a su factura, comisiones y gastos financieros sin registrar, recibos devueltos que se apuntaron dos veces y transferencias entre cuentas propias contabilizadas como ingreso. Haz lo mismo con las pasarelas de pago y el datáfono, donde el importe que llega al banco es el neto de comisiones y no coincide con lo vendido.

Facturas emitidas. Revisa que las series estén completas y sin saltos, que no queden presupuestos o albaranes servidos y no facturados, y que los abonos estén emitidos como rectificativas y no como facturas negativas improvisadas. Un salto en la numeración es de las primeras cosas que se mira en una comprobación.

Facturas recibidas. Es la fase donde más dinero se recupera. Reclama a los proveedores lo que falta y persigue los gastos que casi nunca llegan solos: suscripciones de software cobradas por tarjeta, combustible, mensajería, publicidad online, comisiones de plataformas y compras pequeñas en marketplaces. Todo gasto que no esté registrado antes del cierre es deducción que pierdes.

Impagados y cobros dudosos. Saca el listado de facturas vencidas y no cobradas y ordénalo por antigüedad. Para el Impuesto sobre Sociedades, la pérdida por deterioro de un crédito es deducible cuando en la fecha de devengo han pasado seis meses desde el vencimiento de la obligación, o bien el deudor está en concurso, procesado por alzamiento de bienes o el cobro está reclamado judicialmente (artículo 13.1 de la Ley 27/2014). No son deducibles, salvo excepciones, los créditos con entidades de derecho público ni con partes vinculadas. Noviembre es el mes de identificarlos; en enero se contabilizan.

Gastos deducibles. Repasa que estén a nombre del negocio, con NIF correcto, y separa lo personal de lo profesional. Si controlas de cerca cobros y pagos durante el año, esta fase se reduce a una revisión rápida; si no, aquí es donde se nota. La guía de flujo de caja para pymes explica cómo llevar ese control durante los doce meses.

Fase 2 (diciembre): las decisiones que caducan el día 31

Diciembre es el único mes en el que todavía puedes cambiar el resultado del ejercicio. Estas son las decisiones que hay que tomar antes de que acabe el año, porque el 1 de enero ya no existen.

Inversiones y amortizaciones. Si tienes previsto comprar equipamiento, mobiliario o un vehículo, lo que cuenta no es la fecha de la factura sino la de puesta a disposición: el elemento tiene que estar disponible para funcionar dentro del ejercicio para empezar a amortizarlo. Adelantar o retrasar unos días una compra cambia el año en que empiezas a deducir.

Bienes de escaso valor. Los elementos nuevos del inmovilizado material cuyo valor unitario no supere 300 € se pueden amortizar libremente, con un límite de 25.000 € por período impositivo (artículo 12.3.e de la Ley del Impuesto sobre Sociedades). Es la vía más sencilla para deducir de golpe sillas, pequeñas herramientas, monitores o terminales.

Incentivos de empresa de reducida dimensión. Si tu importe neto de la cifra de negocios del año anterior fue inferior a 10 millones de euros, puedes aplicar amortización acelerada multiplicando por dos el coeficiente lineal máximo de las tablas (artículo 103) y dotar la reserva de nivelación, que permite minorar hasta un 10 % de la base imponible con un máximo de 1.000.000 € al año (artículo 105).

Opción de prorrata especial en el IVA. Si haces a la vez operaciones con derecho a deducción y operaciones exentas, revisa qué regla te conviene. La opción por la prorrata especial (y su revocación, pasado el plazo mínimo de tres años naturales) se ejercita en la última declaración-liquidación del año, es decir, en el 303 del cuarto trimestre, regularizando en ella las deducciones practicadas durante el ejercicio.

Bajas de material obsoleto. Maquinaria averiada, existencias caducadas o mercancía invendible que sigue figurando en el balance infla tu activo y tu inventario. Diciembre es el momento de darla de baja y documentarlo.

Los tipos que se aplican al ejercicio 2026

Los tipos del Impuesto sobre Sociedades están bajando por tramos. Para los períodos iniciados en 2026 el tipo general sigue en el 25 %, las entidades de reducida dimensión tributan al 23 % y las microempresas (cifra de negocios inferior a 1 millón de euros) aplican un 19 % sobre los primeros 50.000 € de base imponible y un 21 % sobre el resto. La escala continúa reduciéndose hasta 2029.

Y un aviso que este año pesa más que otros: la adaptación a VeriFactu. Tras la prórroga aprobada por el Real Decreto-ley 15/2025, las entidades que presentan el Impuesto sobre Sociedades deben tener adaptados sus sistemas informáticos de facturación antes del 1 de enero de 2027, y el resto de obligados antes del 1 de julio de 2027. Si eres sociedad, este es el último cierre que harás con tu sistema actual: cambiar de programa en enero, en plena campaña, es la peor idea posible.

Fase 3 (31 de diciembre): arqueo de caja e inventario

Hay dos tareas que solo se pueden hacer el día del corte, porque son una foto: el arqueo de caja y el inventario. Si las haces el 3 de enero, ya no son el cierre.

Arqueo de caja. Cuenta el efectivo físico de cada caja y cajón al terminar la jornada y compáralo con el saldo que dice tu sistema. Anota la diferencia, si la hay, y su motivo. Un descuadre pequeño y recurrente suele ser cambio mal dado; uno grande y puntual casi siempre es una venta no registrada o un pago hecho de caja sin justificante. Tienes el procedimiento detallado en la guía de arqueo de caja paso a paso.

Inventario físico. Cuenta la mercancía real, no la que dice el sistema. Lo ideal es hacerlo con el negocio cerrado o fuera del horario de ventas, en parejas (uno cuenta, otro apunta) y recorriendo el almacén por zonas para no dejarte huecos. Apunta también lo que está en tránsito, en depósito o pendiente de devolver a proveedor.

Valoración de las existencias. El recuento da unidades; el cierre necesita euros. Las existencias se valoran a precio de adquisición o coste de producción, y hay que corregir a la baja lo que ya no vale lo que costó: producto caducado, roto, descatalogado o con precio de mercado inferior. Esta cifra entra directamente en el resultado del ejercicio, así que es de las que más conviene hacer bien. Si te sale mucho stock parado, la guía de rotación de inventario explica cómo interpretarlo.

Corte de operaciones. Deja marcado con claridad dónde acaba el año: última factura emitida y su número, último albarán servido, último pedido recibido y última venta del TPV. Todo lo que ocurra a partir de las 00:00 del 1 de enero pertenece al ejercicio siguiente, aunque el cliente pague en enero una entrega de diciembre o al revés.

Deja rastro

Guarda la hoja de arqueo y la de inventario firmadas y fechadas, junto con el listado valorado que salga de tu sistema. Es la prueba de cómo llegaste a esas cifras, y es lo primero que te pedirá tu asesor cuando cuadre el resultado.

Un detalle práctico: si tu TPV registra cada venta con su forma de pago y descuenta el stock automáticamente, estas dos tareas dejan de ser una noche entera de trabajo y pasan a ser una comprobación. La diferencia entre contar para saber cuánto tienes y contar para confirmar lo que ya sabías es enorme.

Fase 4 (enero): amortizaciones, periodificaciones y regularización del IVA

Con los datos ya recogidos, enero es el mes de los ajustes contables y de las declaraciones. Estos son los asientos que no pueden faltar.

Amortizaciones. Cada elemento del inmovilizado se amortiza según su coeficiente y desde su fecha de puesta en funcionamiento, prorrateando el primer año. Revisa que no quede en el balance nada ya amortizado del todo que en realidad se tiró hace años, y que las altas del ejercicio se hayan dado de alta con la fecha correcta.

Periodificaciones. Separa lo que has pagado o cobrado de lo que corresponde a este año. Los casos típicos: la póliza de seguro anual contratada en septiembre, el alquiler pagado por adelantado, las licencias de software anuales, las cuotas de asociaciones y los anticipos de clientes. La parte que cubre 2027 no es gasto ni ingreso de 2026.

Variación de existencias. Con el inventario ya valorado, se ajusta la diferencia entre las existencias iniciales y las finales. Este asiento es el que traduce el recuento del 31 de diciembre a resultado del ejercicio.

Deterioro de créditos. Ahora sí se contabilizan los impagados que identificaste en noviembre y que cumplen los requisitos de los seis meses. Las empresas de reducida dimensión tienen además la posibilidad de dotar una estimación global de insolvencias limitada al 1 % del saldo de deudores existente al cierre del período (artículo 104 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades), incompatible con la dotación individual sobre esos mismos créditos.

Regularización del IVA. Es la parte que más se olvida, y ocurre entera en el 303 del cuarto trimestre. Hay tres ajustes posibles: calcular la prorrata definitiva del año y corregir las deducciones que aplicaste provisionalmente con la prorrata del ejercicio anterior; regularizar las deducciones de los bienes de inversión adquiridos en los cuatro años anteriores (nueve si son terrenos o edificaciones), que solo procede cuando la diferencia entre la prorrata definitiva del año y la del año de adquisición supera diez puntos porcentuales; y ejercer o revocar la opción por la prorrata especial. Si no estás exonerado de presentarlo, todo esto tiene que cuadrar además con el resumen anual: te lo explicamos en la guía del modelo 390.

Autónomos en estimación directa simplificada

Recuerda el 5 % de gastos de difícil justificación sobre el rendimiento neto previo, con un tope de 2.000 € al año. No necesita factura ni justificante, pero solo se aplica si el rendimiento neto es positivo y únicamente en esta modalidad.

Cuando estos ajustes están hechos, ya tienes el resultado del ejercicio. A partir de ahí todo es presentar dentro de plazo.

Calendario fiscal del cierre: de enero a julio

El cierre no termina en enero: se estira hasta julio. Esta es la secuencia de presentaciones que corresponde al ejercicio 2026, con las fechas ya ajustadas al día hábil siguiente cuando el último día del plazo cae en fin de semana.

Fecha límiteModeloQué se presenta
20 de enero de 2027111 y 115Retenciones del cuarto trimestre: rendimientos del trabajo y de actividades profesionales (111) y alquileres de locales (115).
1 de febrero de 2027303 (4T) y 390Autoliquidación del IVA del cuarto trimestre y resumen anual del IVA. El plazo natural acaba el 30 de enero, que en 2027 cae en sábado.
1 de febrero de 2027130 o 131Pago fraccionado del IRPF del cuarto trimestre para autónomos en estimación directa (130) u objetiva (131).
1 de febrero de 2027190 y 180Resúmenes anuales de las retenciones practicadas durante el año: trabajo y actividades (190) y arrendamientos urbanos (180).
1 de febrero de 2027349 (4T)Declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias del cuarto trimestre, si has comprado o vendido dentro de la UE.
1 de marzo de 2027347Operaciones con terceros que superen 3.005,06 € en el año con un mismo cliente o proveedor. El plazo es febrero y el día 28 cae en domingo.
30 de abril de 2027Libros contablesLegalización telemática de los libros obligatorios en el Registro Mercantil: cuatro meses desde el cierre.
30 de junio de 2027Renta (100)Fin de la campaña del IRPF del ejercicio 2026. Las fechas exactas las fija cada año una orden ministerial.
26 de julio de 2027200Impuesto sobre Sociedades del ejercicio 2026: 25 días naturales tras los seis meses posteriores al cierre. El día 25 cae en domingo.

Cómo se mueven los plazos

La Agencia Tributaria aplica una regla constante: cuando la fecha límite de presentación coincide con un día inhábil (los sábados cuentan como inhábiles a estos efectos), el plazo se traslada al primer día hábil siguiente. Por eso en 2027 los vencimientos del 30 y 31 de enero pasan al lunes 1 de febrero, el de febrero al lunes 1 de marzo y el del Impuesto sobre Sociedades al lunes 26 de julio.

Dos advertencias sobre esta tabla. La primera: si domicilias el pago en el banco, el plazo se te acorta varios días respecto a la fecha de presentación, así que no apures. La segunda: las fechas exactas de la campaña de Renta las fija cada año una orden ministerial, y la Agencia Tributaria publica su calendario del contribuyente definitivo a principios de año. Úsalo siempre como referencia final.

Ten en cuenta también que no todos los modelos te aplican. El 390 tiene exonerados (entre otros, quienes tributan en régimen simplificado o cuya actividad es el arrendamiento de inmuebles urbanos, que informan del volumen de operaciones en el 303 del último período). El 349 solo si operas dentro de la Unión Europea. Y el 200 solo si eres sociedad: un autónomo liquida su actividad en la declaración de la Renta.

Al margen de Hacienda, si tu negocio es una sociedad hay dos hitos mercantiles en el mismo periodo: la legalización de los libros contables en el Registro Mercantil dentro de los cuatro meses siguientes al cierre, y la aprobación de las cuentas anuales por la junta general dentro de los seis meses, con su posterior depósito en el Registro.

Tabla con el calendario fiscal del cierre del ejercicio 2026: modelos 111, 115, 303, 390, 130, 190, 180, 347 y 200 con sus fechas límite entre enero y julio de 2027
Fechas límite del cierre de 2026, ya ajustadas a día hábil.

Ocho errores del cierre de ejercicio que cuestan dinero

Estos son los fallos que más se repiten y, sobre todo, los que más caros salen. Casi todos se evitan con la fase de noviembre bien hecha.

  1. Dejarlo todo para enero. Es el error que genera todos los demás. En enero ya no puedes decidir si adelantas una inversión, si te acoges a la prorrata especial ni si das de baja material obsoleto: esas puertas se cerraron el 31 de diciembre. Enero solo sirve para registrar y presentar.
  2. No conciliar el banco. Si el saldo contable y el extracto no cuadran, cualquier cifra que salga del cierre es una estimación. Suele deberse a cobros que nunca se aplicaron a su factura, comisiones sin registrar o devoluciones apuntadas dos veces.
  3. Contar el inventario mal o no contarlo. Las existencias finales entran directamente en el resultado: si inflas el inventario, inflas el beneficio y pagas más impuestos de los que te tocan; si lo infravaloras, tendrás un resultado que no explica lo que pasó en el negocio.
  4. Olvidar los impagados. Una factura vencida hace ocho meses que sigue contabilizada como cobrable distorsiona el resultado y te hace tributar por dinero que no has visto. Revisa uno a uno los vencidos antes de cerrar.
  5. Confundir pago con gasto del ejercicio. El seguro anual que pagas en noviembre no es gasto entero de este año: la parte que cubre el año siguiente se periodifica. Lo mismo con alquileres adelantados, cuotas de software anuales o licencias.
  6. Amortizar de memoria. Cada elemento tiene su coeficiente y su fecha de puesta en funcionamiento. Amortizar el año completo un equipo que compraste en octubre es un ajuste que puede salirte caro en una comprobación.
  7. Perder facturas de gasto pequeñas. Suministros, transportes, material de oficina o pequeñas compras online que nunca llegaron a la contabilidad. Sumadas suelen ser varios miles de euros al año de gasto deducible que se tira a la basura.
  8. Presentar el 347 sin cuadrarlo antes. El 347 es una declaración cruzada: tu proveedor declara lo mismo que tú. Si tus importes no coinciden con los suyos, la Agencia Tributaria lo detecta. Merece la pena contrastar los saldos grandes en enero, antes de presentarlo.

Regla práctica

Si una cifra del cierre no la puedes explicar señalando un documento (un extracto, una hoja de inventario, una factura), no está cerrada: está estimada. Y las estimaciones son las que aparecen luego como diferencias en una comprobación.

Llega al cierre con los números ya cuadrados

Un cierre de ejercicio tranquilo no depende de trabajar mucho en enero: depende de que durante el año la información se haya ido guardando bien. Cuando cada venta queda registrada con su IVA, cada gasto entra con su factura y el stock se descuenta solo, el cierre se convierte en revisar y confirmar. Cuando no, se convierte en reconstruir doce meses en tres semanas.

Empieza por lo que puedas hacer esta semana: cuadra el banco, saca el listado de facturas vencidas y pide a tus proveedores lo que falte. Con eso ya tienes ganada la mitad de la fase de noviembre.

Que el cierre sea revisar, no reconstruir

La mitad del trabajo de un cierre de ejercicio consiste en reconstruir en enero información que se debería haber guardado bien en marzo. Con FactuTPV cada venta, cada ticket y cada factura quedan registrados en el momento, con su desglose de IVA y su cliente, así que en diciembre ya no tienes que buscar nada: tienes el libro de facturas emitidas, el de recibidas, el arqueo de cada día y el stock de cada producto listos para pasárselos a tu asesor. Y con VeriFactu incluido llegas a 2027 con la facturación adaptada sin tener que cambiar de programa a última hora.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo hay que empezar el cierre de ejercicio?

Lo razonable es empezar en noviembre. Noviembre sirve para ordenar documentación y cuadrar saldos, diciembre para tomar las decisiones que caducan el día 31 (inversiones, prorrata, bajas de material), el 31 de diciembre para el arqueo y el inventario, y enero para los ajustes contables y las primeras declaraciones.

¿Es obligatorio hacer inventario a 31 de diciembre?

Si tu negocio tiene existencias, sí necesitas conocer su valor a fecha de cierre, porque la variación de existencias entra en el resultado del ejercicio. El Código de Comercio obliga además a llevar un libro de inventarios y cuentas anuales. Un autónomo que presta servicios sin mercancía no tiene inventario que contar, pero sí debe cerrar sus libros de ingresos, gastos y bienes de inversión.

¿Cuándo se presenta el IVA del cuarto trimestre y el resumen anual?

El modelo 303 del cuarto trimestre y el resumen anual 390 se presentan del 1 al 30 de enero. Como el 30 de enero de 2027 cae en sábado, el plazo del cierre de 2026 se traslada al lunes 1 de febrero de 2027. Si domicilias el pago, la fecha se adelanta unos días.

¿Qué pasa si me olvido de una factura de gasto y ya he cerrado?

Si aún estás dentro de plazo, puedes rehacer la declaración. Si ya la presentaste, para el IVA existe la autoliquidación rectificativa y, en general, las cuotas soportadas pueden deducirse en declaraciones posteriores dentro del plazo de cuatro años desde el devengo. Para el Impuesto sobre Sociedades o el IRPF habrá que valorar una rectificación. Es recuperable, pero cuesta trabajo: por eso la fase de noviembre existe.

¿Cuándo se puede deducir una factura impagada?

A efectos del Impuesto sobre Sociedades, la pérdida por deterioro es deducible cuando al cierre han transcurrido seis meses desde el vencimiento, o si el deudor está en concurso, procesado por alzamiento de bienes o el cobro está reclamado judicialmente. Quedan fuera, salvo excepciones, los créditos con entidades públicas y con partes vinculadas. Recuperar el IVA de un impagado es un procedimiento distinto, con sus propios plazos y requisitos.

¿Cuándo se paga el Impuesto sobre Sociedades del ejercicio 2026?

El modelo 200 se presenta en los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores a la conclusión del período impositivo. Para una sociedad con ejercicio igual al año natural, eso significa del 1 al 25 de julio de 2027; como el día 25 cae en domingo, el plazo termina el lunes 26 de julio de 2027.

¿Afecta VeriFactu al cierre de este año?

Al cierre en sí no, pero al calendario del negocio sí. Tras el Real Decreto-ley 15/2025, las entidades que presentan el Impuesto sobre Sociedades deben tener adaptados sus sistemas de facturación antes del 1 de enero de 2027, y el resto de obligados antes del 1 de julio de 2027. Si eres sociedad, conviene dejar resuelto el cambio de sistema antes de meterte en la campaña de enero.

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